Botillos Julio Ponferrada, el que probablemente sea el mejor botillo del mundo

No podíamos ser otro sitio más que de la cuna del botillo, nuestro producto estrella, ¿qué dónde es esa cuna? Pues nada más y nada menos que Ponferrada, provincia de León y tierra fría de platos y gentes calientes. Y es que ya hace más de 34 años cuando nuestros primeros cimientos se pusieron en esta bella tierra y todo comenzó a cobrar sentido, siempre con la calidad como estandarte todo este tiempo. 

A pesar de que el botillo es la estrella de nuestra producción, contamos con un gran catálogo de productos y embutidos, con los que podrá disfrutar de igual modo que degustando nuestro amado plato, de hecho, una buena forma de llegar al éxtasis gastronómico es combinarlo con cualquiera de nuestros productos, para tener una experiencia única. 

Por poner sólo unos pocos ejemplos de lo que usted puede encontrar, tanto en nuestra tienda física, como en la página web que hemos estrenado recientemente, se encuentran el fuet, chorizos o la androlla, a la que nosotros apodamos, cariñosamente como la hermana pequeña del botillo, pero no por ello menos contundente y sabrosa y la cual estamos seguros de que hará las delicias de propios y extraños. 

Compartiendo la receta de un gexquisito botillo

Y ahora que estamos hablando de cocinar y que ya tenemos, al fin, su atención, vamos a hablar de algunas cosas referentes a los fogones y al método de preparación de nuestros autóctonos manjares gourmet que ya tendrá claro que se tratan de las especialidades de la casa y con los que sus comensales e incluso usted mismo, quedarán encantados y se enamorarán de toda una experiencia berciana. 

Comenzamos por poner a hervir una olla con agua. Después, pondremos el botillo (el cual, aunque lo nombramos como plato único, con la androlla se realizaría el mismo proceso) dentro de una bolsa, sellada si es posible o con un nudo bien apretado. Esta bolsa la utilizaremos, más tarde, con las patatas que luego mezclaremos con los jugos que suelte el botillo durante el proceso. 

Cuando veamos burbujas en el agua es el momento, todo comienza a hervir y llega el instante apropiado de introducir a nuestro amado botillo, el cual tendremos que dejar hirviendo durante una hora y media aproximadamente, tiempo en el cual deberemos agregar las patatas peladas enteras y seguiremos dejando el proceso de cocción al menos durante media hora más. 

Para hacer la espera del proceso más llevadera, aconsejamos abrir una botella de vino de la zona y mientras nos deleitamos con varias copas, todo termina de coger forma y llegados a este punto, sacamos las patatas de la olla para partirlas en trozos grandes con un cuchillo. Después, extraemos el pedazo de botillo en su punto y lo abrimos con la ayuda de otro cuchillo. 

Y ahora sí, llega el momento que le habíamos contado antes, en el que los jugos los vertemos sobre las patatas en una ceremonia casi erótica, en la que aprovechamos también para empatarlo todo y ponerlo bonito para que llegue a la mesa, donde estamos seguros que desaparecerá en cuestión de minutos.

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