Coleccionismo de monedas, no apto para todos los bolsillos.

coleccionismoCuando hablamos de coleccionismo lo asociamos a un coleccionismo viejo y arcaico y prácticamente extinguido, y más cuando nos centramos en el coleccionismo de monedas o de sellos. Tesoros que solo se pueden encontrar en tiendas de antigüedades, mercadillos o tiendas especializadas. Pero ¿aún se siguen coleccionando monedas?

Aunque actualmente no existen censos de cuantos ciudadanos se dedican a coleccionar monedas, es cierto que el coleccionismo es algo que como todo ha evolucionado con el tiempo. Cuando actualmente pensamos en el coleccionismo de monedas, solo vemos la inversión en oro, plata o platino que supone y no en el valor real del mismo, un valor sentimental e histórico, para muchos nada que ver con una inversión económica.

Los auténticos coleccionistas miran más allá del valor económico de estas pequeñas piezas y buscan su historia por cada rincón del mundo, quién la usó como moneda de cambio, o qué acontecimiento histórico presenció.

Como en todo, aquello que existe de una manera limitada, tiene mayor reclamo. De ahí que algunas de nuestras monedas españolas lleguen a alcanzar auténticas cifras en las subastas de antigüedades.

Dentro de las monedas españolas podemos destacar reliquias el centén segoviano de 1609, de los cuales solo existen 7 en el mundo y con valores cerca de los 800.000 € por pieza, convirtiéndose en una de las monedas más valoradas de toda españa y europa. U otras como las primeras 100 pesetas, acuñadas en 1870 y de la que solo existen 12 fueron fabricadas durante el gobierno provisional de la época y alcanzan valores cerca de los 262.000 € por pieza.

Si bien es cierto que hoy en día podemos encontrar réplicas de casi todas las monedas, aquellos que realmente tiene pasión y devoción por algo tan bonito como el coleccionismo de monedas, no se conforman solo con una réplica, si no que quieren tener en posesión un trozo de nuestra historia guardada en una de sus carpetas. Sin duda, un hobby cuanto menos poco asequible, pero apasionante.

 

Raquel Marcos Esteban

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *