Turismo rural: el Delta del Ebro y mucho más

El sector turístico está viviendo una fuerte transformación. La oferta se ha ido adecuando a los nuevos modos y modelos de viajar que la sociedad ha desarrollado. Otros valores y estilos de vida, así como un nivel de formación/información más elevado, han dado lugar a programas vacacionales cada vez más diversificados.

Los nuevos hábitos de vida más saludable que invitan a prácticas y actividades deportivas; la preocupación por una dieta rica y variada; y el interés creciente por entrar en contacto con la naturaleza y su biodiversidad; están potenciando nuevas formas de entender el turismo.

Los datos indican un auge por parte de la población hacia el turismo enfocado al desarrollo y práctica de actividades físico-deportivas, el medioambiente salvaje o rural, y la cultura y hábitos populares. Ya no basta con sol y playa, el turismo precisa, ahora, de un componente «activo.»

El turismo activo

El sector turístico está viviendo una fuerte transformación. La oferta se ha ido adecuando a los nuevos modos y modelos de viajar que la sociedad ha desarrollado. Otros valores y estilos de vida, así como un nivel de formación/información más elevado, han dado lugar a programas vacacionales cada vez más diversificados. Los nuevos hábitos de vida más saludable que invitan a prácticas y actividades deportivas; la preocupación por una dieta rica y variada; y el interés creciente por entrar en contacto con la naturaleza y su biodiversidad; están potenciando nuevas formas de entender el turismo. Los datos indican un auge por parte de la población hacia el turismo enfocado al desarrollo y práctica de actividades físico-deportivas, el medioambiente salvaje o rural,  y la cultura y hábitos populares. Ya no basta con sol y playa, el turismo precisa, ahora, de un componente «activo.»  El turismo activo Como turismo activo entendemos todas aquellas modalidades de turismo que estimulan la actividad dentro de un entorno lúdico-recreativo en contacto con la naturaleza.  Denominaciones como: ecoturismo, agroturismo, etnoturismo; o, turismo de aventura, turismo cultural, turismo verde, turismo rural, turismo alternativo; son sólo algunas de las terminologías que definen las actividades alejadas del «turismo pasivo.» El consumidor demanda viajes cuyo destino integre ocio, actividades y naturaleza, y yendo más allá, hasta propuestas que desarrollen estrategias que reduzcan el impacto medioambiental: el llamado turismo sostenible.  Un sector en auge Alejándose cada vez más de la sofistificación, y sin renunciar por ello al confort, se posicionan con fuerza las ofertas que potencian la autenticidad distanciándose de la estandarización. Senderismo, parapente, rutas a caballo, pesca artesanal, excursiones en bicicleta, conservación del entorno, descensos en canoa, cultivo ecológico… son sólo algunas de las muchas actividades a desarrollar dentro de la oferta turística actual.  Desde una casa rural Delta del Ebro hasta un albergue en plena Sierra de Cazorla las apuestas son infinitas. Según los datos provisionales, durante el 2014 casi 2.800.000 optaron en España por este tipo de oferta turística. Sin importar si nos decidimos por una casa rural Delta del Ebro o cualquier otro destino, la tendencia no para de crecer.Como turismo activo entendemos todas aquellas modalidades de turismo que estimulan la actividad dentro de un entorno lúdicorecreativo en contacto con la naturaleza.

Denominaciones como: ecoturismo, agroturismo, etnoturismo; o, turismo de aventura, turismo cultural, turismo verde, turismo rural, turismo alternativo; son sólo algunas de las terminologías que definen las actividades alejadas del «turismo pasivo.»

El consumidor demanda viajes cuyo destino integre ocio, actividades y naturaleza, y yendo más allá, hasta propuestas que desarrollen estrategias que reduzcan el impacto medioambiental: el llamado turismo sostenible.

Casa rural Delta del Ebro entre miles de opciones

El sector turístico está viviendo una fuerte transformación. La oferta se ha ido adecuando a los nuevos modos y modelos de viajar que la sociedad ha desarrollado. Otros valores y estilos de vida, así como un nivel de formación/información más elevado, han dado lugar a programas vacacionales cada vez más diversificados. Los nuevos hábitos de vida más saludable que invitan a prácticas y actividades deportivas; la preocupación por una dieta rica y variada; y el interés creciente por entrar en contacto con la naturaleza y su biodiversidad; están potenciando nuevas formas de entender el turismo. Los datos indican un auge por parte de la población hacia el turismo enfocado al desarrollo y práctica de actividades físico-deportivas, el medioambiente salvaje o rural,  y la cultura y hábitos populares. Ya no basta con sol y playa, el turismo precisa, ahora, de un componente «activo.»  El turismo activo Como turismo activo entendemos todas aquellas modalidades de turismo que estimulan la actividad dentro de un entorno lúdico-recreativo en contacto con la naturaleza.  Denominaciones como: ecoturismo, agroturismo, etnoturismo; o, turismo de aventura, turismo cultural, turismo verde, turismo rural, turismo alternativo; son sólo algunas de las terminologías que definen las actividades alejadas del «turismo pasivo.» El consumidor demanda viajes cuyo destino integre ocio, actividades y naturaleza, y yendo más allá, hasta propuestas que desarrollen estrategias que reduzcan el impacto medioambiental: el llamado turismo sostenible.  Un sector en auge Alejándose cada vez más de la sofistificación, y sin renunciar por ello al confort, se posicionan con fuerza las ofertas que potencian la autenticidad distanciándose de la estandarización. Senderismo, parapente, rutas a caballo, pesca artesanal, excursiones en bicicleta, conservación del entorno, descensos en canoa, cultivo ecológico… son sólo algunas de las muchas actividades a desarrollar dentro de la oferta turística actual.  Desde una casa rural Delta del Ebro hasta un albergue en plena Sierra de Cazorla las apuestas son infinitas. Según los datos provisionales, durante el 2014 casi 2.800.000 optaron en España por este tipo de oferta turística. Sin importar si nos decidimos por una casa rural Delta del Ebro o cualquier otro destino, la tendencia no para de crecer.Alejándose cada vez más de la sofistificación, y sin renunciar por ello al confort, se posicionan con fuerza las ofertas que potencian la autenticidad distanciándose de la estandarización.

Senderismo, parapente, rutas a caballo, pesca artesanal, excursiones en bicicleta, conservación del entorno, descensos en canoa, cultivo ecológico… son sólo algunas de las muchas actividades a desarrollar dentro de la oferta turística actual.

Desde una casa rural Delta del Ebro hasta un albergue en plena Sierra de Cazorla las apuestas son infinitas. Según los datos provisionales, durante el 2014 casi 2.800.000 optaron en España por este tipo de oferta turística.

Sin importar si nos decidimos por una casa rural Delta del Ebro o cualquier otro destino, la tendencia no para de crecer.

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