¿Es realmente útil regalar un pack de experiencias?

Desde que irrumpieron en el mercado hace unos tres años, los packs de experiencias se han convertido en el regalo estrella para aniversarios, bodas, cumpleaños y fiestas navideñas.

Parecían la respuesta definitiva al eterno problema, el de no tener la menor idea de qué regalarle a alguien.

¿Harto de comprar siempre una corbata? ¡Regala una cena romántica para dos!

¿Cansado de escoger una pluma nueva cada día de Reyes? ¡Una estancia de dos noches en un hotelito rural es la solución!

¿No tienes ni idea de qué le gusta a tu suegra? ¡Un circuito en un spa y fuera problemas!

¿Tu amigo se casa? ¡Un pack de aventura es la opción perfecta para la despedida de soltero!

 

Se acabó el preocuparse por los regalos.

 

¿O no?

 

Una buena idea, un compromiso indeseado

packs experiencias

 

El concepto de los packs que ofrecen proveedores como La Vida es Bella, PlanB, o Smartbox es sencillo y genial: en vez de regalar cacharros, regala experiencias vitales. Una cena romántica, un menú degustación, una cata de vinos, un spa o un hotel en la montaña, son regalos bienvenidos por todo el mundo.

 

Sin embargo, estos packs tienen una serie de contrapartidas que no siempre se perciben y que, desde luego, no afectan a todos los clientes… pero sí a un número importante de ellos como para reflexionar acerca de éstas.

Algunas pequeñas contrapartidas

1)   Suponen un compromiso: regalar un pack no llega al extremo de regalar una mascota sin que te la hayan pedido. Pero sigue el mismo concepto. Los packs, debido a las condiciones negociadas con hoteles, restaurantes etc, caducan al cabo del año. Y un año parece muchísimo tiempo para gastarlo, pero cuando tienes niños y llevas un ritmo loco de trabajo, los fines de semana pasan volando, y te encuentras en Octubre, desesperado por encontrar un fin de semana para gastar el pack a toda prisa antes de que caduque.

2)   Suponen un gasto añadido: en el pack te entra, exactamente, lo que dice el pack. Por ejemplo, en muchas de las cenas románticas de packs, la bebida va aparte. Y una escapada de fin de semana requiere gasolina, comer y beber allí donde vayas… en resumen, que un pack puede forzarte a hacer unos gastos que quizá no te vienen bien en ese momento.

3)   Aunque parezca increíble… ¡a algunas personas tampoco les gustan!: Sí, todos conocemos a algún amigo o familiar de esos a los que es imposible acertarles el regalo. Y ven que les regalas un circuito de spa y sonríen y… guardan el pack en un cajón, y se olvidan de él. Eso, cuando no pillas a un vivo que lo vuelve a envolver para regalárselo a otra persona.

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Por surrealistas que parezcan estos puntos, el que firma este artículo te garantiza que estos problemas no son tan extraños: no en vano, me he dedicado a vender muchos de ellos (y asumir las devoluciones), a regalarlos, o a recibirlos. También he tenido que gastarlos a toda prisa en noviembre.

 

Así que no te emociones demasiado con estos packs y pregúntate, antes de comprarlos, si el destinatario realmente le va a sacar partido o le apetece.

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