Consejos para quienes padecen de uñas enterradas

Las uñas enterradas son una afección que sufren muchas personas hoy en día. Estas pueden ser causadas por diversas razones. Entre las más comunes se encuentran: el uso de calzado apretado, cortar en punta las mismas o no tener un aseo adecuado.

Los pies representan una parte importante del cuerpo para trasladarse cómodamente. Pero, ¿Qué pasa si se descuidan y no se mantiene una buena higiene en las uñas? Es muy probable que aparezcan esta y otras patologías perjudiciales para su bienestar.

uñas enterradas

Algunas recomendaciones para evitar las uñas enterradas

En primer lugar, es importante definir qué sucede cuando las uñas se encarnan en los dedos. En sí, se hacen presentes cuando estas crecen de manera desproporcionada y se sumen en la piel.

Esto causa dolor, inflamación y en casos más extremos infecciones. La buena noticia es que pueden evitarse y con unas sencillas prácticas de higiene. Entre las más destacadas están:

Evitar usar calzado apretado

Los zapatos apretados suelen comprimir los dedos y hacen que las uñas se deformen o salgan por un camino errado de crecimiento. Esta condición hace que las mismas penetren los bordes de los dedos, dañando la dermis.

Cuando esto ocurre las heridas quedan expuestas a bacterias que posteriormente se inoculan en el torrente sanguíneo. Es por ello que es recomendable usar calzado suave y de materiales que no sofoquen el pié.

Mantener los pies secos y limpios 

Esta es una de las primeras normas que deben asumir, sobre todo, aquellas personas que sufren de pié diabético. La humedad es el ambiente ideal para la creación de hongos y de bacterias.

Si se cuidan las extremidades inferiores es menos probable que aparezcan elementos infecciosos que dañen los tejidos de la dermis. Hacerse una pedicura de manera regular con un podólogo puede garantizar el buen estado del pie.

Cortarse las uñas correcta y regularmente 

El ángulo en el que se cortan las uñas puede contribuir a que se entierren. En consecuencia, es importante poner en práctica una buena estrategia, tal como: remojarse los pies antes de sesgar la parte sobresaliente de las mismas.

Al hacerlo se ponen blandas y hace más fácil la maleabilidad de las mismas. La mejor manera es no recortarlas demasiado y en línea recta. Si se cortan curvadas pueden crecer irregularmente y penetrar los bordes de la piel de los dedos.

En el caso de que se desconozca la forma de hacerlo es mejor ir a un experto en podología, por lo menos, una vez cada dos semanas para que le haga la pedicura de mantenimiento.

Finalmente, evitar o sanear las uñas enterradas es necesario, en especial para quienes sufren de diabetes. En efecto, es indispensable hacerlo de manera consecuente y de la mano de los especialistas.

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